Pablo Ayesa Pascual

Director General de CENER

Pablo Ayesa Pascual

La importancia del Desarrollo Tecnológico

El desarrollo tecnológico es uno de los ingredientes básicos que permite a las empresas competir. Las empresas tienen como función principal originar riqueza mediante su actividad económica, generando empleos y recursos económicos con los que la sociedad puede desplegar políticas sociales. Sin esta capacidad económica no es posible aplicar medidas de desarrollo social.

El sector de las energías renovables tiene además de su compromiso económico otra importante misión: ayudar a transformar la manera en la que generamos y consumimos energía para alcanzar la sostenibilidad. El cambio climático es actualmente uno de los mayores desafíos para la humanidad y el sector renovable es uno de los actores principales en su resolución.

En la nueva economía, la de la innovación, no va a ser posible ser competitivo sin la innovación de calidad que se origina en redes, en comunidad. Los centros tecnológicos generamos conocimiento y damos soporte al desarrollo tecnológico de las empresas como parte de ese sistema.

En CENER tenemos un fuerte compromiso con la sociedad. Parte fundamental de nuestra misión, nuestra razón de existir, es prestar un soporte efectivo a las empresas, desarrollando conocimiento y conceptos que puedan aplicar e incorporar posteriormente a los productos que fabrican e instalaciones que operan, al mismo tiempo que favorecemos el propio desarrollo de las renovables, que son tan importantes para el futuro.

Adquirimos parte de este conocimiento trabajando en consorcios con los mejores centros de investigación del mundo en diversos proyectos, que en ocasiones están apoyados por la Administración, como, por ejemplo, los proyectos europeos. También damos soporte a la actividad productiva industrial mediante la prestación de servicios de alto valor añadido que el mercado privado no oferta actualmente. Se trata de aportar conocimientos muy especializados o de emplear infraestructuras de ensayo fuera de lo común. CENER ha invertido en torno a 100 millones de euros en sus infraestructuras para que la industria española pueda desarrollar su actividad de I+D de la forma más eficiente posible.

Somos un centro de investigación aplicada que trabaja en 6 áreas energéticas en las que presta servicios de diferente tipología. A modo de ejemplo citaré el trabajo que llevamos a cabo en 2 de ellas. En Energía Eólica desarrollamos tecnología para la mejora de los diseños de aerogeneradores, así como tecnologías de simulación y ensayo de estructuras de eólica marina para mejorar las condiciones de diseño, o incluso el propio diseño de turbinas eólicas flotantes; analizamos el viento como recurso para la planificación y explotación, y realizamos I+D para reproducir ensayos a escala real de componentes y mejorar así su fiabilidad, reducir el time to market y acelerar la maduración de nuevas turbinas eólicas de gran potencia.

En el área de  Integración en Red de Energías Renovables desarrollamos métodos y herramientas para integrar dentro del sistema eléctrico la acumulación de energía por diversas fuentes y los elementos inteligentes de gestión de la energía; formulamos conceptos de integración energética que combinan redes de distribución, vehículos eléctricos y transporte, generación combinada, etcétera, que promuevan nuevos modelos de gestión y negocio, y ensayamos componentes y conceptos completos de microrredes para su empleo en instalaciones reales.

Todos y cada uno de estos conceptos fortalecen a las empresas del sector energético. En algunos casos estamos hablando de continuar en la buena línea existente y en otros estamos pensando en subáreas que van a tener una enorme importancia a medio plazo como las microrredes, el desarrollo de las ciudades inteligentes (smart cities) o las biorrefinerías para bioproductos, además de biocombustibles.

El de las renovables es un sector con una fuerte base industrial, basado en la innovación, con una alta capacidad de exportación y que genera empleo de calidad. No está focalizado en los servicios y no tiene una dependencia tecnológica de terceros. Las empresas renovables españolas son reconocidas como líderes internacionalmente y responden bien a lo que se puede esperar después del “cambio de modelo productivo” que se está discutiendo.

El peso del sector renovable en Navarra es especialmente significativo. Nuestra Comunidad ha sido pionera y cuna de importantes empresas que son conocidas en todo el mundo y no es casualidad que la sede del Centro Nacional de Energías Renovables esté aquí ubicada, sino una de las consecuencias de este liderazgo. Desde Navarra se desarrolló un nuevo modelo de parques eólicos y fotovoltaicos, y se puso en marcha una política y una actividad industrial que desembocó en cifras de generación que la situaban entre las regiones más avanzadas del mundo. La apuesta por el desarrollo tecnológico y las energías renovables continúa plenamente vigente. La Estrategia de Especialización Inteligente de la Comunidad Foral está siendo actualizada en este momento y las energías renovables son una de las apuestas firmes.

Una Navarra abierta al exterior, con objetivos claros y trabajando unida para innovar, puede convertirse en un “laboratorio” de referencia para la implantación de las renovables a gran escala, toda una oportunidad de desarrollo económico.

Termino reiterando que en la nueva economía la innovación es la pieza clave de la competitividad. Invertir en tecnología e investigación es invertir en el desarrollo social.

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